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Reclusos homosexuales son blanco de abuso sexual en centros de detención

In Awareness Campaigns, Education, Hispanic/Latino, Outreach, Prevention, Sexual Assault Awareness, Systems Advocacy on February 13, 2012 at 5:00 am

Just Detention International es una organización de la salud y de derechos humanos que trata de impedir el abuso sexual en cualquier tipo de centro de detención/prisión.

Su lema en Inglés sería algo así como: “El ser violado y/o abusado sexualmente en prisión mientras se cumple una condena, no es parte de pagar esa condena.”

El siguiente artículo fue publicado en una de sus hojas informativas en Junio de 2009.  El abuso sexual en las prisiones ocurre diariamente perpetrado por otros reclusos/reclusas ú oficiales de las prisiones.

Artículo obtenido y modificado de: www.spr.org/en/factsheets/Spanish_LGBTQ.pdf

Reclusos homosexuales son blanco de abuso sexual en centros de detención

       La mayoría de las víctimas son homosexuales y el departamento [de correccionales]          solamente oculta los casos como si fuera algo que la comunidad gay se merece. ¿Cuándo perdimos nuestro derecho a decir no?

Sobreviviente de abuso sexual en un centro de detención1

El abuso sexual de reclusos que se identifican como lesbiana, gay,  bisexual,  transgénero  e indefinido (LGBTQ),  por  su  sigla en inglés) constituye hoy en día una de las más  feroces  e ignoradas  violaciones  a  los derechos humanos en los EE.UU. en un estudio  académico  realizado el  año  2007, financiado  por  el  Departamento  de  Correccionales y Rehabilitación de California y  llevado  a  cabo  en  seis  prisiones  masculinas  del  estado  de  California,  el  67  por ciento de los reclusos que se identificaron como  LGBTQ  informó  haber  sido  agredido sexualmente por otro recluso durante su  período  de  encarcelamiento; tasa que fue 15 veces mayor que en el caso de la población penal en general (no pertenecientes al grupo LGBTQ).2  De los cientos de sobrevivientes que contactan a JDI cada año, aproximadamente el 20 por ciento se auto-define lesbiana, gay, bisexual o transgénero.

Con escasa o ninguna protección de parte de las instituciones, las víctimas de violencia sexual quedan  magulladas  o  ensangrentadas, contraen VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, y sufren un grave daño psicológico.3  Los  reclusos LGBTQ frecuentemente son clasificados como ‘reinas’, ‘punks,’ o ‘perras’ por el tiempo que dure su reclusión, siendo permanentemente blanco de ataques.4

La primera agresión a menudo es el comienzo de la dura experiencia de un prisionero sobreviviente de violación. Los sobrevivientes  pueden  ser  abusados  despiadadamente por  los mismos  agresores,  algunas  veces por  largos  períodos  de  tiempo,  y  también pueden ser catalogados como blanco de los ataques de otros reclusos. Un estudio reveló que casi el 75 por ciento de los sobrevivientes de violación de prisioneros en las cárceles masculinas y que el 57 por ciento de las sobrevivientes en las cárceles femeninas habían sido abusados sexualmente más de una vez, y que el 30 por ciento de todos los sobrevivientes de violación de prisioneros habían soportado al menos seis o más agresiones.5   En  los  peores  casos,  los  prisioneros  gay  y transgénero  se  convierten en  esclavos  sexuales,  son  tratados  como propiedad  del  agresor  y son  vendidos  a otros reclusos dentro de la misma prisión.

Para los sobrevivientes LGBTQ, el trauma se ve intensificado por la apatía de parte de la administración  del  centro  penitenciario y  por  la  homofobia  que  deben  enfrentar regularmente.6     Los   funcionarios   de   los centros de detención frecuentemente con- funden ser homosexual o transgénero con el  consentimiento  a  la  violación  y  le  quitan importancia al problema.  Los reclusos LGBTQ  frecuentemente   hacen comentarios acerca de funcionarios que ignoran o incluso se ríen de los reportes de violencia sexual.  Para hacer las cosas aún peor, los reclusos LGBTQ que reportan formalmente algún abuso a menudo son víctimas de nuevas agresiones, revisiones al tacto y sin ropa, y aislamiento punitivo.

La cultura homofóbica de los correccionales está conformada por políticas que no consideran  las necesidades  específicas  de  los prisioneros LGBTQ. Por ejemplo, las mujeres transgénero típicamente se hospedan con hombres, de acuerdo con el género con el que nacieron, y se les exige que se duchen o  que  sean  sometidas  a  revisiones  al  tacto  y sin  ropa  frente  a funcionarios  y  reclusos  de sexo  masculino.  Además,  los  reclusos  gay  o transgénero  que solicitan  protección  debido al mayor riesgo de abuso que enfrentan, terminan siendo incomunicados, encerrados en una celda por 23 horas al día, y perdiendo acceso a las actividades de reintegración y otros servicios.

Se pueden tomar simples medidas preventivas para  proteger  a  los  recluses LGBTQ.  Por ejemplo, tomar en cuenta la orientación sexual y la identidad de género al momento de asignarles el lugar de hospedaje y tomar decisiones  en  cuanto a la clasificación;  entregar  al personal  de los centros  de  detención  capacitación  sensible  con  estos  temas, y  garantizar que los  reclusos que reportan una agresión sexual reciban protección para no ser atacados nuevamente.  Estas medidas mejorarían  considerablemente  la  seguridad de los prisioneros LGBTQ.7

Referencias:

1              Extracto de una carta enviada por el sobreviviente a Just Detention International.

2           Valerie  Jenness  et  al.,  Center  for  evidence-based  Corrections,  Violence  in  California   Correctional Facilities: An Empirical Examination of Sexual Assault (2007).

3              Para  más  información  acerca  de  las  repercusiones  de  la  violencia  sexual  en  centros  de detención en general, ver Just Detention International, Informativo, Conceptos básicos acerca del abuso sexual en centros de detención de los ee.uu. (2009); Just Detention International, Informativo, mental Health Consequences of sexual Violence in Detention (2009).

4          Cindy struckman-Johnson & David struckman-Johnson, A Comparison of Sexual Coercion Experiences Reported by Men and Women in Prison, 21 J. of Interpersonal Violence 1531, 1599 (2006); Christopher D. man & John P. Cronan, Forecasting Sexual Abuse in Prisons: The Prison Subculture of Masculinity as a Backdrop for “Deliberate Indifference,” J. Crim. & Criminology 127, 153-54 (2001).

5          Cindy Struckman-Johnson & David struckman-Johnson, A Comparison of Sexual Coercion Experiences Reported by Men and Women in Prison, 21 J. of Interpersonal Violence 1531, 1599 (2006).

6              Helen  Eigenberg,  Correctional  Officers  and  their  Perceptions  of  Homosexuality, Rape,  and Prostitution in Male Prisons, 80 Prison J. 415 (2000); Cindy Struckman-Johnson et al., Sexual Coercion Reported by Men and Women in Prison, 33 J. sex res. 67 (1996).

7              Para ver una lista completa de las recomendaciones de políticas que mejorarían

Acerca de Just Detention International (JDI)

Just  Detention  International  (JDI  o  Detención Justa Internacional) es una organización de derechos humanos que trabaja para acabar con el abuso sexual en los distintos tipos de centros de detención.

Toda la labor de JDI se lleva a cabo dentro del marco de las leyes y normas internacionales de los derechos humanos.  La agresión sexual infligida a detenidos, sea ésta cometida por funcionarios del centro de detención o por otros reclusos, es un delito y está reconocida in- ternacionalmente como una forma de tortura.

La labor de JDI está orientada a la labor de tres objetivos principales: garantizar la responsabilidad del gobierno en lo que respecta a la violación de prisioneros; transformar las actitudes públicas erróneas acerca de la violación en centros de detención; y promover el acceso a recursos para los sobrevivientes de esta forma de abuso.

JDI se preocupa de la seguridad y el bienestar de todos los detenidos, incluidas aquellas personas que se encuentran en prisiones y cárceles para adultos, centros de detención para jóvenes, centros de detención para inmigrantes, y confinamiento policial, sean éstos manejados por organismos del gobierno o por corporaciones privadas a nombre del gobierno.

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