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El abuso sexual infantil, casi epidémico

In Education, Hispanic/Latino, Outreach on August 2, 2010 at 9:00 am

El Abuso Sexual Infantil, Casi Epidémico

El Fenómeno Va Mucho Más Allá del
Actual Escándalo en la Iglesia Católica

Escrito por Aleida Durán

Mucho se ha publicado sobre el abuso sexual a niños, pero al enfocarlo únicamente sobre la Iglesia Católica en Estados Unidos durante los últimos dos meses, se puede perder la perspectiva de un problema grave, antiguo, de proporciones prácticamente epidémicas, que afecta a hombres, mujeres, y sobre todo a niños, en todas las capas de la sociedad. Sus efectos pueden ser devastadores para las víctimas, quienes sufrirán en el futuro traumas a menudo muy serios, si los adultos responsables no procuran para ellos un tratamiento psicoterapéutico temprano.

Antiguamente el abuso sexual infantil era calificado como una perversión o aberración. Hoy, la sexología lo llama pedofilia y lo coloca entre las parafilias (desviaciones sexuales), clasificadas típicas y atípicas.

La pedofilia es una parafilia típica. Masoquismo y sadismo sexuales, exhibicionismo, zoofilia, fetichismo, vouyerismo y travestismo son también parafilias típicas. Entre las atípicas se cuentan: escatología telefónica, frotteurismo, coprofilia, urofilia, clismafilia y necrofilia.

De acuerdo con la Asociación Norteamericana de Psiquiatría (ANP), que actualiza constantemente los trastornos psicológicos a la luz de las últimas investigaciones y progresos en ese campo, la sexología moderna ha dejado de considerar desviaciones sexuales la auto estimulación (llamada antes masturbacion), la homosexualidad, la gerontofilia y la transexualidad..

La pedofilia ha saltado a la luz con motivo de la reciente avalancha de denuncias contra sacerdotes de la Iglesia Católica, acusados de abuso sexual contra niños. Alguna prensa las ha llamado incorrectamente “denuncias por pederastia”. La pederastia es sinónimo de homosexualidad, la cual es una atracción hacia personas adultas del mismo sexo, no hacia los niños.

Lo que Piensan los Expertos

Miembros activos de religiones diversas, cristianas y no cristianas, atribuyen al celibato los casos de pedofilia en la Iglesia.

“El celibato no es humano por eso empuja a la persona a desviaciones sexuales. Ese es el principal motivo de que la pedofilia sea tan frecuente en la Iglesia Católica”, dice Isaak Govelov, judío practicante, natural de la República de Georgia, antes parte de la Unión Soviética.

El Dr. Charles Krauss, psiquiatra de Nueva York, disiente.

“La pedofilia nada tiene que ver con el celibato. Hay hombres y mujeres casados que la padecen, entendiéndose que el espectro de esa desviación es amplio. No necesariamente se trata siempre de un coito completo, sino de cualquier acercamiento de tipo sexual a un niño o adolescente. Dentro de ese contexto, el problema está más extendido de lo que se piensa”, afirma el Dr. Krauss.

El psiquiatra Dr. Francisco G. Cruz y la trabajadora social clínica Laura Essen, dicen en su libro “Adult Survivors of Childhood Emotional, Physical and Sexual Abuse: Dynamics and Treatment” que el abuso sexual a los niños contempla cualquier interacción sexual inapropiada con un menor de edad. Citando a Weikel y Krupinski, los autores afirman que esa interacción puede ser física o no, y va desde desde la exposición de los genitales y conversaciones sugestivas, hasta el uso de material pornográfico, incesto y violación.

La pedofilia, en cualquiera de sus formas, es penada por la ley en la mayoría de los países y, según Cruz y Essen, ha sido encontrado en grupos juveniles, en el sistema educacional, entre el personal de las fuerzas armadas, en grupos atléticos, en instituciones religiosas y en personas comunes, no relacionadas con los campos anteriores.

“Los pedófilos no se pueden indentificar por su aspecto físico o sus actitudes: viven en la comunidad, pueden estar casados y tener familia, o estar solteros. Son aparentemente normales. Es un trastorno serio que puede ser controlado de cierta manera con psicoterapia pero no se ha encontrado cura para ella”, explica el Dr. Juan A. Pérez, profesor de la Universidad de Medicina y Odontología de New Jersey, especializado en medicina familiar.

El Dr. Pérez conjetura que el origen de esta desviación pudiera ser congénito; pero insiste que ésa es sólo una de muchas teorías, ninguna de ellas comprobada.

Existe sin embargo, un patrón muy frecuente: el pedófilo es generalmente una persona que fue abusada siendo niña.

“No siempre sucede, pero las personas que fueron sexualmente abusadas en su niñez, tienen la posibilidad de convertirse en pedófilas en la adultez. No se trata de venganza, sino que sucede a nivel inconsciente”, dice Julia Alemán, psicoterapista del University Hospital, en Newark, New Jersey.

En sus 23 años de experiencia, Alemán ha tratado numerosos casos, tanto de perpetradores como de víctimas de abusos sexuales. Afirma que la sexualidad tiene poco que ver en estos casos.

“Se trata de una dinámica del poder. El niño no exige, no cuestiona: está a merced del perpetrador, sea éste hombre, mujer, homosexual o heterosexual, quien encuentra el placer sexual ejerciendo su poder sobre las criaturas, hembras, varones o ambos”, señala.

Casos de Perpetradores y Víctimas

La pedofilia puede relacionarse a veces con el abuso de drogas, quizás, como una consecuencia de que el perpetrador también fue abusado en su infancia. Alemán recuerda el caso de una niña diagnosticada con el virus del SIDA cuando tenía 10 años. Su padrastro, quien la había estado abusando desde que ella tenía 4, había contraido el virus a través de agujas con las que se inyectaba drogas, y se lo había contagiado.

En el abuso sexual a niños es mucho más frecuente la seducción que la violencia.

“El niño seducido se confunde porque él o ella puede sentir una sensación grata; pero a largo plazo los efectos son siempre nocivos y frecuentemente devastadores”, dice Alemán.

Patrick, divorciado de 54 años, quien reside en Nueva York, duerme siempre mal y sufre frecuentes crisis depresivas. Nacido en un estado sureño de familia muy pobre, fue abusado desde los 5 hasta los 9 años por dos jóvenes de 17 y 18 años, empleados de una granja algodonera en la que el servía como recadero, y por la cocinera de allí, una joven mujer. Fue seducido con comidas y dulces que no podía disfrutar en su hogar.

“Se turnaban para acariciarme y “jugar” conmigo en un cobertizo de la granja; pero yo nunca me consideré abusado porque a mí me gustaba lo que sentía”, recuerda Patrick.

Confiesa que en su adolescencia se convirtió en “un verdadero adicto a la masturbación”. Después tuvo una vida sexual muy activa, la cual “prácticamente cesó hace por lo menos 10 años”. Leyendo un libro de psicología acerca de las depresiones, supo hace poco tiempo que él había sido un niño abusado. Parece sincero al afirmar que nunca ha sentido atracción por los niños. Al contrario, siempre le gustaron las personas mayores que él. No ha estado en psicoterapia.

“Ojos abiertos- advierte Alemán-, a los niños hay que enseñarles la diferencia entre una caricia normal y una incorrecta porque los pedófilos están en todas partes, desde el hogar (abuelos, tíos, hermanos mayores, padres) lo cual cae además en la categoría del incesto, hasta las iglesias y las escuelas. En la calle, cualquier extraño puede serlo. Esto no quiere decir, desde luego, que se desate una paranoia. La mayoría de la gente no es pedófila”.

Por otra parte, expresa, de esta desviación sexual no está exenta ninguna capa social: puede suceder en la pobreza o en la riqueza, en cualquier raza o nacionalidad.

En Bélgica fue descubierto un hombre que se dedicaba a proveer niñas de entre 11 y 13 años a altos ejecutivos y aristócratas. Sus conecciones son tan poderosas que en 6 años el hombre aún no ha sido juzgado.

En Río de Janeiro, el Dr. Eugenio Shipkevitch, de 47 años, el pediatra más prestigioso de Brasil, ha sido acusado de abusar durante años de decenas de adolescentes. Según las autoridades, inyectaba una sustancia sedativa que, al mismo tiempo, impedía a los jóvenes pacientes recordar lo sucedido después los episodios. La policía encontró 36 cintas grabadas por él mismo mientras abusaba de los menores.

En Cuba ha sido encarcelado recientemente Roberto Sánchez, director de la Casa de la Cultura de Bahía Honda, Pinar del Río, declarado culpable de abuso sexual contra niños. Ha transcurrido una década desde que una niña de 10 años se quejara de que Sánchez, entonces de 54 años, molestara sexualmente a niñas y niños, incluyendo la exhibición de películas pornográficas y la toma de videos de estudiantes. La niña no fue escuchada y el hombre continuó los abusos.

“Todo el mundo lo sabía pero en Cuba ese tipo de denuncias contra funcionarios del gobierno no existen”, dice una maestra que conoció el caso.

De acuerdo con Cruz y Essen, entre los serios trastornos que puede dejar en las víctimas el abuso sexual infantil figuran: episodios de depresión aguda, conducta suicida u homicida, desórdenes adictivos, agudo sentido de culpabilidad, baja autoestima, severos episodios disociativos, conversión del abusado en abusador, negación a recibir terapia.

“Todos, abusadores y abusados, deben recibir terapia y, estos últimos, mientras más temprano mejor”, advierte Alemán.

Refiere que hace unos 13 años se estableció en Vermont un modelo: después de cumplir su sentencia, los culpables de abuso infantil debían vivir en una zona determinada y contar con un patrocinador o padrino a quien acudir cuando sintieran ansiedad de abusar de algún niño. Con esto se trataba de lograr en lo posible una modificación del comportamiento Algo parecido al trabajo de la organización Alcohólicos Anónimos.

En New Jersey funciona el Avenel Diagnostic Center, una especie de prisión pero con consejería, grupos de apoyo y otros servicios.

“Estan todo el día en tratamiento”, señala Alemán. “Es importante que estos casos salgan a la luz, ya que se trata de un trastorno compulsivo e incurable. Al pedófilo le resulta imposible controlarse si no busca y encuentra apoyo. Estas personas, simplemente, no pueden estar en contacto con niños”.

En 1986, cerca de Málaga, al sur de España, el sacerdote Rafael Medina, entonces de 52 años, fue acusado como presunto abusador de dos hermanitos de 11 y 8 años respectivamente. La madre, Lucía Mena, arrancó al mayor la confesión de que había sido molestado por el sacerdote durante 3 años, después que ella descubrió enrojecida y amoratada la zona genital del menor.

Medina les hacía regalos “piadosos” a los niños, los llevaba a pasear (separadamente) y los invitaba a su apartamento de recreo frente al mar. Les advertía que si sus padres se enteraban les iban a pegar (a los niños) y se iban a enojar mucho con ellos. Los feligreses hostigaron a la madre para que retirara la acusación, la amenazaron: ella “iba a ser excomulgada” y la marginaron. El sacerdote fue puesto en libertad bajo fianza 60 días después. Se dijo que había sido trasladado a una parroquia o convento lejano. Esto último no ha podido ser corroborado.

En general, las instituciones, y aun las familias, tratan de ocultar el problema. “Incluso hay madres que protegen al esposo abusador de los hijos”, señala Alemán, quien ha conocido esos casos.

Es lo que ha hecho la alta jerarquía de la Iglesia Católica y, aunque no se habla de esto, otras entidades religiosas.

“Como sacerdotes estamos personal y profundamente afligidos por los pecados de algunos de nuestros hermanos que traicionaron la gracia de la ordenación”, dijo Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, el dia 21 de marzo.

Se refería a los sacerdotes pedófilos, no a la alta jerarquía que ocultaba el problema. Al trasladar al sacerdote pedófilo, acallaban el escándalo en el lugar en donde se podujo; pero, con el sacerdote, trasladaban el problema.

Artículo reproducido de: http://www.contactomagazine.com/abusoinfantil0403.htm para propósitos informativos en español – Concilio Rappahannock Against Sexual Assault – Rappahannock Council Against Sexual Assault, RCASA (Fredericksburg, Virginia)

Línea de ayuda directa en español: Jueves de 01:00 p.m. a 03:00 p.m.

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